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Cabalgando entre Esculturas


Me quede mirando rodeado de formas que me miraban sin tener ojos, algunos tenían cuencas otros solo las pequeñas formas o siluetas de lo que parecerían ser las pupilas. Aun así no les preste mas de la atención debida. Debió ser que me sumergía embelesado y nervioso. Ya era mas de la hora y sin embargo parecía que éramos pocos los presentes ahí. Había una forma femenina que me capturaba la vista, con el rostro muy blanco y un halo negro que la cubría. Al fondo de los sonidos, una música rockabilly que alguien escuchaba entre los martilleos y los tronidos de la soldadura al hacer contacto con la base eléctrica al fijar un punto. Los olores, todos parecían conocidos sin embargo ahí relucían nuevos. La forma de un hombre de no mas de un metro altura se encontraba sobre una mesa cubierto de algo que yo entendí como fibra de vidrio. “Un Hobbitt” Fue lo que pensé primero, luego mi vista quedó cautivada por un algo que extendía una especie de alas aun sin terminar. O podría decir aun sin empezar, con la estructura de pequeño y delgado alambre que formaba una malla cuadrada dándole volumen a las partes necesarias.

Todos lucen nervios, temerosos de moverse en ese universo. Me siento igual y me odio por ser como los demás, así que me acerco al alto mueble de madera que parece un enorme ropero para leer los papeles ahí pegados a manera de notas. Direcciones sobre tiendas de herramientas. Medidas de elementos. Precios sobre arcillas. Observo y quisiera tocar, si estuviera solo lo haría pero aun sigo guardando a ese niño que se pone las manos detrás cada que entra en un museo y se dedica a observar como si ese ritual me hiciera ver cosas que con otras posturas no podría.

Un profesor, alumnos alrededor, una voz suave contrastada con su apariencia, su cabello y su barba cana, su timbre tímido y su escaso contacto visual con los ojos de los alumnos. Habla como si hubiera querido preparar un discurso pero a la vez deseara improvisar. Nos mira a todos, nos habla tratando de contagiarnos de su pasión, invitándonos, aunque a veces parecía pedirnos permiso. Miro a la gente a mi alrededor tratando de reconocer a mis compañeros, sin ponerles atención pero a la vez observándolos. Nerviosos, todos igual que yo.

El profesor pregunta sobre nosotros que hacemos, quienes somos, que queremos lograr de ahí. Entonces escucho algo, una voz pequeña, madura como el rostro de la mujer. Casi no le entiendo, la música del fondo atenúa las voces. Algo sobre un caballo. A la mujer les gustan los caballos, quiere hacer caballos. No, caballos no, ella es una Yegua, dice, así me sentía de joven que era como una yegua que corre desbocada. Aprieto mis labios como si quisiera reír, pero no puedo, por que se lo que se siente ser como un caballo. Su comparación se me hace personal e intima. ¿Qué diré yo? Uno a uno empieza a describir lo que busca, las pretenciosas ideas sobre lo que ya saben y necesitan dejarlo bien demostrado. Entonces siento la mirada sobre mi. ¿Que quiero yo ahí? Lo más fácil es decir que yo quería pintura pero ya no había cupo y me metí en Escultura. Pero eso no sería bueno, y peor aun, eso no sería sincero. Qué estoy haciendo ahí si estoy rodeado de cosas que me dan ideas y que despiertan como si fuera algo que estaba durmiendo dentro de mi. No quería ser una yegua desbocada hablando de mi intimidad y sin embargo ya lo era.

Dije que buscaba un complemento a lo poco que ya sabía sobre otras cosas, ¿por que? Por que siempre he buscado reflejarme en cada cosa que hago y necesito tener a mi alrededor, desde darle forma a una idea, un sueño o… Entonces sentí mi caballo galopando fuera de mi. Como en cada persona tengo gente que ha muerto y alguna vez pensé en que si hubiera sabido como me hubiera gustado quedarme con un recuerdo. Instantáneamente mis ojos recorren el lugar, sobre uno de los muros se encuentra la forma en yeso de una mascara, un rostro humano no terminado, solo una posible prueba o experimento y que quedó ahí guardada. Mascaras mortuorias dice el profesor. De alguna forma asiento. Y le explico que de haber sabido cómo lo hubiera hecho y son esas cosas que me hicieron pensar en que algún día aprendería sobre escultura y ahora en estos momentos de mi vida estoy ahí parado en medio de una nave llena de herramientas y muestras de los que los alumnos aprenden a hacer sobre la escultura. Me siento desnudo ahí ante todos y entiendo lo que se siente sacar algo intimo y explotarlo sin miedo. El profesor habla de algo, sobre lo personal lo intimo que es el arte lo expresivo que es la escultura. “Es llenar un objeto de energía por que ahí le trabajamos lo que sentimos” Las declaraciones continúan algunas muy superficiales a lo que realmente querían decir y entonces de alguna forma reconocí, como seguramente también reconocieron en la señora de la yegua y en mi a quienes estábamos ahí por algo mas que pasar un rato. Una chica hablo de sexo, habló de mas para mi gusto, por que entendí entre sombras cosas que desnudóy la chicasin darse cuenta y que parecía que nadie mas percato. “La escultura es sensual, es erótica y es sexual” Nuevamente quería reír pero no de burla si no por soltar quizá un sentimiento de afirmación y de que creía que en esas palabras podría haber mucha razón. "Quiero sentir, tocar, cuando veo a una mujer o a un hombre, el cuerpo humanos, su expresión extrema, crearla, tocarla, sentirla” decía la chica. Alguien más había perdido el control de su caballo. Una chica tímida más habló, dijo a simples rasgos que ella quería aprender cerámica, que amaba el olor de la arcilla, el sentir los materiales y que incluso aun sin saber nada ya había logrado obtener su Torno. Sonó tonto, como comprarse un carro sin saber conducir y tenerlo ahí guardado. Pero en sus palabras estaba ese tono de ilusión que la mantenía ahí plantada con esa firme decisión. Una yegua más.

Las ultimas historias eran similares, prácticamente se encargaron de recalcar que dirían lo mismo así que no había más. Entonces manos a la obra. Empecemos a experimentar. A ensuciarnos. La mayoría se fueron a buscar palitos para hacer herramientas que se usarán, yo preferí irme a buscar esos materiales pensando que sería menos tedioso que estar soportando gente nueva conociéndose entre si. ¿Qué obtuve? Cansancio. Picar piedra de arcilla es tedioso pero tiene su gusto brutal y violento, agresivo que me hacía pensar que estaba haciendo algo sin sentido pero que deseaba hacerlo y no me importaba. Algunos otros se arrodillaron y tomaron lo q encontrábamos para moler y picar, destrozamos figuras de arcilla hecha por alguien que ya las había olvidado. Las hice crujir, luego las molieron hasta quedara un fino polvo. Me ensucie los pantalones, las botas y tanto que me había esmerado en arreglarme. No era solo yo, los demás mencionaron lo mismo, y como si nos conociéramos de años empezamos la labor de estar ahí creando ruido y sí. Es divertido crear ruido. Recordé a Nine Inch nails y su música, de haber podido la hubiera grabado. Golpeaba con un pesado mazo de metal el piso que temblaba mientras una placa en el mismo creaba un sonido semejante al de una campanita. Eso era divertido, era crear ruido y hacer algo, era descargar la presión y el estrés, no era estar sentado en silencio dibujando, era hacer caos y ruido sin que a nadie le importe. Luego me dedique a amasar. A ensuciarme. Me impregne de lodo y me embarre las manos hasta que fuimos a lo que íbamos a darle forma.

Es en ese momento en el que mis manos se deslizan entre la humedad y la arcilla comprendí muchas cosas. ¿Dónde estaba esa chica que hablaba sobre sexo y escultura? Cierto, limando palitos para hacer herramientas, y yo que me llevaba el trabajo pesado de picar piedras y molerlas estaba ahí disfrutando de esa deliciosa sensación de mover las manos sobre la masilla dándole forma a un zombie que me resultaba complejo y difícilmente nuevo pero que me fascinaba experimentar, creándolo, dándole forma. De verdad es sensual por que no solo lo imaginas y solo lo dibujas o lo pintas, lo tocas, lo acaricias, le buscas la textura que necesitas sentir.

Cuando me doy cuenta la diversión se acaba. Estoy a la mitad de todo cuando nos vamos. Que empecemos a levantar nuestras cosas, que mañana continuamos. Que hasta ahí por hoy. Tomo mi forma humana en mis manos, tanto trabajo que me costaba pero ni siquiera me importó destruirla por que al fin es solo el principio ¿no? Ya habrá mejores oportunidades y esto solo esta empezando a rodar. Mi caballo esta empezando a trotar.

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Septiembre

Dios mio y ha llegado septiembre como si un viento frío me recordara que el tiempo sigue corriendo y yo sigo vivo en medio de que? una tormenta? un huracán o una neblina?
Hace unos meses cuando pensaba en agosto pensaba en demasiados meses y no sabía como sobrevivir a la lentitud de los segundos. Ni imaginar pensar en septiembre ¡carajo! Y entonces heme aquí sentado escribiendo con mas cicatrices en mi corazón que heridas. Ojala y que todas la cosas fueran así de simples como escribirlas y leerlas. El problema es vivir y adolecerlas aunque la verdad en ello esta la verdadera pasión de la vida. No quiero sonar masoquista ni mucho menos, pero acepto a mis 31 años y con la mucha o poca madurez que he logrado qué en esta vida de verdad lo que nos cuesta y nos duele es lo que terminamos valorando más.
Quisiera sonar en estos momentos esperanzador y lleno de ilusiones, o al menos sonar trágico y doliente y desgarrado por el dolor. Quizá solo sueno sencillo y me sigo sintiendo simple por que toda mi vida la he vivido en extremos. Esta bien, ya no me quejare y simplemente me senté a escribir por que ya siento el olor del otoño encima de mi, por que este año se me esta escapando de mis manos y aun quedan muchas cosas por hacer, curioso caso justo ahora que sentía que todo me daba flojera. Es ya septiembre y cada vez tengo más cosas que hacer y cosas por vivir como par detenerme en estos momentos. como sea. Necesito una novación como siempre por que si no me renuevo me siento sin control y peor que estar a la deriva, me siento un objeto flotante a expensas de alguien más.
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Insomnio

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Quiero Sentirme Sano

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Fumando en la madrugada

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y no me importa.

Debería sentirme bien, quizá debería sentirme mal, no lo sé. y sin embargo no quiero saber como me siento. Debería actuar de otra forma y sin embargo no me importa. En estos momentos no me importan los demás. Sencillamente quiero estar solo. Hice una lista de la gente que deseo tener a mi lado y sin embargo también a penas volteo a mirarla. Este no soy yo y no me importa. Ya veré si en algún momento volteo atrás y regreso a ver quien quedo en el camino. Si hay alguien aun por supuesto. Por que en esto momentos tampoco me importa.
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Suicidio Cibernético

Me siento agotado. extrañamente harto de todo y necesito un fin para reconstruir todo de nuevo. Yo lo llamo mi Suicidio Cibernético. No quiero saber nada solo respirar, ahogarme con aire puro para que mis pulmones cerebrales anden de nuevo.
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Aprender a dejar de extrañar

No me extraña. Esperaba que sí, tanto como yo a él. aunque no esperaba escucharlo decir que si, tampoco esperaba escucharlo decir que no. No sé que esperaba oir pero esperaba mucho. Lo cierto es que esas palabras me dejaron un hueco donde ya habia un hueco. ¿Es posible eso?
Curiosamente esperaba sentirme muy mal. Me siento mal, no lo niego, pero mas que ser obstaculo ¿no es esto una oportunidad para olvidarme completamente? Quiza lo que necesito ahora es tomaren serio la ruptura, ya no mirar atrás. Quería hablar y pedir una oportunidad no por mi, por nosotros, pero ¿si no me extraña no significa entonces que no le hago falta?
Entonces me quede mudo. ¿cual era mi proposito de de hablar ahora? Lo cierto es que necesitaba exteriorizar todo lo que trai dentro, había perdido esa segunda oportunidad pero ¿es todo lo que queria?
No.
Ahora que me queda si no es más que continuar, mis esperanzas en regresar me las ha quitado y supongo que será lo mejor. Sin querer ahi me quedo demostrado lo que necesito, lo que quiero. Alguien que me quiera y me necesite en la forma en que yo puedo querer y amar. Esto de las relaciones es tan dificiles por que se trata de dos mundos muy distintos, dos cabezas que perciben las cosas de forma distinta. Ahora lo que siento es que quiza no eramos tan compatibles como lo esperaba.
¿Y que esperaba? la verdad pendejadas, pendejadas simples pero que en mi interior he sentido mucho. He extrañado, día a día tenía un recuerdo que venía a mi cabeza. Cosas pendejas sí, como ir al centro comercial y acordarme cuando comprabamos su despensa, o cosas como que una estacion de metro me traiga ala mente recuerdos. escalones donde nos sentamos a platicar nuestros últimos dias juntos. Las platicas, las peliculas que vimos juntos, las cosas que hariamos y no alcanzamos a hacer. Esas son las pendejadas que me hacen extrañarle. Saber que yo solo tomo en cuanta esas cosas obvio, me hacen pensar en un desequilibrio enorme, perspectivas demasiado diferentes. Un desfaceque no me habia dado cuenta que estaba entre ambos.
Ahora no sé que pasará. Dudo que pase lo que me gustaría. ¿que me gustaría? Que las cosas se olvidrana que regresaramos y estuvieramos juntos. Se dice facil no. Pero no, si se ve más allá hay demasiadas separaciones y no veo puentes para remediarlos. Almenos no los veo de la otra parte.
¿Que voy a hacer? No lo sé. supongo que empezar a olvidar tomando en cuenta que del otro lado le esta resultando olvidarme y no extrañarme. Supongo que debo empezar a hacer lo mismo pero ¿eso como se hace? Asi que ni modo. Asi es esto, a veces se gana otras se pierde, unas veces uno gana millones en recuerdos y al dia siguiente se olvidan.
Ya veré como me va. Deseenme lo mejor.



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Estoy tan confundido

Me siento tan confundido. Cierro los ojos y los mismos recuerdos vuelven a mi mente. Tapo mis oídos y sigo escuchando la misma voz. Despierto por la noches de insomnio y sigo extrañando su presencia cibernética. Ahora me siento más vacio que nunca. Ahora ese vacio lastima como ayer no lo hiso.
Mi coraje, mi odio se desvanece. Parecía que el odiar era la último que me quedaba, ahora no me queda nada.
Ahora no me importa nada, no me afectan las demás cosas, solo los recuerdos es lo unico que no puedo sacar de mi cabeza. Vuelvo a cerrar los ojos esperando que al abrirlos se desdibujen los recuerdos y sin embargo otros más vienen ante mi.
Quisiera ser capaza de odiar, de refugiarme en ese sentimiento como lo hacen todos. Parece que siempre les va bien, aunque sé que no es asi, pero como deseo en estos momentos esa tranquilidad aparente. Me miento, no necesito la apariencia, necesito sentir algo real.
Si tan solo él me llamara, mi mundo se caería en pedazos y finalmente sabría que hacer, o quiza construiría alguno mejor que se yo.
Este duelo esta pasando en faces muy intensas y es ahora cuando no me siento capaz de continuar. Al menos al estar enojado y furioso todo se vuelve tan fisico que uno se olvida del corazón, el cerebro se vuelve amo para justificar la rabia. En cambio ahora el cerebro lo siento adormecido bajo el influjo de mis emociones y son estas las que estan bajo el peso de mis recuerdos.
Ahora es cuando siento que no puedo, lo confieso, si el dolor inicial era punzante, este nuevo dolor es mas profundo e intenso. No, no es un dolor, es peor que una molestia que no desaparece.
Te extraño, y no tengo lo suficiente ya para seguir odiandote, ni siquiera tengo lo suficiente para olvidarte, mucho menos lo necesario para buscarte.
Estoy tan confundido como si muchas puertas tuviera abiertas ante mi y en cambio no se que hay detras de ninguna.
Es ahora cuando cada cosa de mi vida te trae a colación. Todo me recuerda a ti. Hata las cosas mas inimaginables te mantiene en mi memoria.
Siento que necesito una puñalada más para saber como sanar por que me encuentro lo suficientemente sano que no se de donde fluye todo este malestar.
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Un dulce Sabor

Tenía su mejilla sobre su pecho. Le costaba respirar con todo ese peso sobre él pero no quería moverse. Miraba el vidrio de la ventana, la silueta que se desdibujaba en el cristal empañado. Cerró los ojos y siguió aspirando el olor que se desprendía de su cabello. Si él fuese una persona normal se permitiría enamorarse de ese momento.
Entrecerró los ojos con suavidad. No sabía como pero aquello le resultaba dulce como si fuese un caramelo, de hecho era mejor q un caramelo y era más sutil. Era como probar por ves primera un postre delicioso que nunca haya sabido de su existencia pero que en cambio reconocía como una lluvia de sabores reconocibles.
Abrió los ojos de nuevo, se estaba quedando dormido y era un pecado para él hacerlo. No quería sentir más de lo debido en ese momento, solo pasar el momento, quizá era mejor levantarse fríamente y hacer que él se despertara y discretamente marcharse. Eso era algo que no le gustaba, no quería estar ahí con ese suave tacto y la respiración que le decía que tenía a una persona viva a su lado, yaciendo desnuda, con el corazón palpitando rítmicamente con el suyo. Levantó la mano y acarició su suave y desprolijo cabello. Cerró de nuevo los ojos y dibujo una amplia sonrisa. Volvió a mirar el techo y se sintió ridículo. Dichosamente ridículo. No quiero enamorarme. Se dijo en la mente. Esto debe acabar.
Entonces el peso cayó de lado. Lo liberaban por si quería marcharse de verdad. Separó los labios y abrió los dientes. Aspiro una bocanada de aire fresco y deseaba seguir oprimido por su cuerpo. Una lagrima de sueño resbalo por un costado de su mejilla, la sentía resbalara casi hasta tocar la oreja. Es hora de irse.
Intentó pensaren el sexo que acababan de tener. Materializar todo y volverlo algo ordinario. Esto no es nada, se dijo y entonces lo oyó respirar fuertemente. Él había despertado.
Sintió un suave y delicioso roce. Con sus dedos recorría bailando sobre su antebrazo. Su corazón latía mas fuerte y los ojos se le volvían tan pesado que temía que si los cerraba acabaría enamorado de nuevo. Tragó saliva y dejó salir un suspiro, quiso darse la media vuelta y evitar ese roce pero no se atrevió. Le gustaba, lo seducía como si fuera mas que el simple sexo que solo buscaba. Lo estaba profanando, violaba una intimidad que no le gustaba sentir, era mejor mantenerse a raya y nunca dejar que el corazón se le desbordara fuera del pecho y de la simple acción de bombear sangre.
-Quédate
Escuchó la voz masculina y soñolienta.
Dio un respingo y volteo de inmediato la mirada hacia su rostro.
No le veas los ojos, no lo hagas, se decía pero cuando se dio cuenta estaba mirándose en ellos. La forma circular de las pupilas, el pequeño lunar que se veía entre los pliegues castaños. El resplandor vidrioso. Su mirada y su sonrisa.
-No te vayas
le volvió a insistir.
Miro de nuevo al cielo raso. Una nueva lágrima de sueño resbaló por el mismo camino recorrido de la anterior. Le tembló el labio superior, y con el dorso del brazo se limpio la barba y el bigote bajo su nariz, luego discretamente borró la lágrima. Exhaló hondo hasta que sus pulmones se sintieron vacios. Un hueco se formó en su estomago, su corazón se heló y se terminó sorprendiendo del ronco de su voz.
-No iré a ningún lado.
Se giró y se miraron mutuamente. No había querido hacerlo en toda la noche pero se derrumbo al acto. Le dio un suave beso y se apartó para verlo de nuevo. Aun no regresaba a recostarse en la cama cuando se dejó perder por el dulce sabor. Seguía teniendo miedo a todo, pero qué más daba si volvía a saborear ese dulce sabor en sus labios nuevamente.

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Enamorado de un drogadicto

Di click a la imagen. Había algo en ella que me resultaba más que familiar. Al ver que la imagen se abría sin restricciones, algo dentro de mí me decía que encontraría algo que no me iba a gustar. Como siempre debí hacerle caso a mi instinto y en cambio preferí continuar. Efectivamente era quien me imaginaba, un amigo de mi ex pareja recostado en un sillón rojo sobre un muro blanco, mismo sillón en el que tantas veces me recosté a ver la televisión abrazado a la persona que más había querido en mi vida. El individuo estaba dormido, lo fotografiaron al parecer desde el otro sillón, perdido en un largo letargo que para la información que he visto con mis propios ojos a puesto mi vida que se encontraba completamente drogado.
Efectivamente Rafa no me importa pero algo extraño se hinchaba dentro de mi pecho c
omo cuando uno esta apunto de sumergirse en agua fría.
Di click para ver las fotografías siguientes, había más de ese departamento que casi conocí en su totalidad, a excepción de una recámara a la cual jamás entre y ala que solo le di alguno que otro vistazo. Pasaron cerca de tres fotografías y entonces lo vi. Estaba de espalda, su cabello le había crecido y aunque en la fotografía no podía apreciar si aun traía el cabello de color verde sabía que esa era su cabeza. Lo miré unos segundos, quizá esperando que la fotografía fuera de frente, fueron solo unos segundo, quizá mas de unas decenas de segundos, no lo sé. Seguí de fisgón, como un vigilante al acecho, sumergido en los álbumes de fotografías de un facebook de una persona a la que no conocía. Era al parecer de una chica que la verdad no sé quien es. Seguí observando y me di cuenta que esta chica esta tan familiarizada en ese lugar como yo lo estuve. La observe ta
n natural recostada en el sillón donde me recostaba, sentada mirando la pantalla de plasma que también yo miraba, dejando ceniza en la mesita con ruedas donde siempre estaba el cenicero. Sentí celoso lo confieso, como una desconocida de pronto que en solo unas semanas parecía apropiarse de los lugares que me traían tanto recuerdos. Había más gente, gente nueva que no conocía, y lo mismo, todos en el mismo lugar como si fuera suyo y yo lo hubiera perdido.
Con forme fui pasando
las fotografías sentí ese frío helado que aceleraba mi corazón, una horrible mueca retorcía mi rostro y los suspiros ahogados arremolinándose en mi garganta.
Ahí estaba él, si de frente, caminando descalzo, platicando como si no me extrañara, continuando su vida sin ninguna atadura a ningún recuerdo, lo vi en un extremo close up qué, fumando mota? ¿Aspirando coca? Mis ojos se llenaron de lágrimas, lo vi en fotos consecutivas, él no era el protagonista, pero estaba ahí, había gente por todos lados, con las caras drogadas riéndose de todo y
de nada, lo vi más a delante aspirando de su bong. Sentado en el sillón de su dealer con la cara mas drogada que jamás le había visto. Es verdad, lo había visto tantas veces fumar mariguana y siempre lucía como si nada, incluso cuando decía que se encontraba hasta la madre, en él no se notaba jamás. Quizá por eso mismo nunca me forcé a pensar que el fuera un drogadicto, que quizá era solo por diversión que era algo pasajero, qué se yo. Pero esa imagen en la que por primera vez se le ve viajadísimo me destrozo por dentro, él quien estando hasta la madre nunca se veía tan mal se veía más que perdido. Eso me partió en dos.
Él se limitó cuando estábamos juntos, hubo momentos en los que estando conmigo no fumaba su hierba, decía que lo relajaba que lo tranquilizaba, yo a regañadientes lo aceptaba.
La última vez que lo vi en persona, los últimos minutos que estuvimos juntos mientras caminábamos hacia la estación del metro Bellas Artes, le dije para romper el terrible silencio entre ambos. Solo te pido una cosa, le dije, ya no te drogues por favor, de verdad. Él me dijo de la forma más tranquila y normal. No te preocupes, yo no soy como todos, todos los drogadictos lo hacen por pendejos, por que quieren evadir su mundo o su dolor, yo no lo hago por eso, solo por diversión en realidad no necesito droga para tener una vida normal.
Guarde silencio, no quería discutir con él en eso últimos momentos en que aparentemente estábamos bien y nuestra ruptura quedaba en buenos términos. La verdad no pude hacerlo y entonces tras un breve silencio le dije. Por eso mismo, tú no necesitas la droga, lo tienes todo y en verdad que no la requieres.
No sé si quiso decir algo o no supo responder, o si al igual que yo prefirió no extender el tema, en estos momentos ya no sé nada y no podría asegurar absolutamente nada sobre él. Entonces entramos al metro, ya no habíamos hablado más, cruce los torniquetes sin esperar si él traía su boleto o no. Nos miramos, yo me sentía muy mal y estaba por empezar a llorar. Él notó, nos dimos un abrazo que pretendía ser muy fuerte y me dijo al oído, "no llores, no me gusta verte así" Al momento de separarnos me dio un beso rápido que no correspondí. Bajé la mirada, no quería verlo, me di la media vuelta y no mire atrás tratando de no ahogarme con mi respiración. Ese fue nuestro último adiós y en adelante no volví a verlo.
Hasta verlo en un álbum fotográfico completamente drogado. Hacía solo unos minutos, 30, 40 quizá que una amiga en común que me había dicho que él estuvo enfermo y que, curiosamente en el mismo tiempo en el que yo también me encontraba muy, muy mal de una infección en dos muelas. No dije, no lo hice exterior, pero pensé incluso en ponerme en contacto con él para ver que estuviera bien. A mi me hubiera gustado que él hiciera lo mismo por mi, claro no lo hizo, no puedo esperar mucho de él aunque en el fondo siempre había un esperanza.
Entre en un shock, estaba más de impresionado decepcionado, sentí una puñalada muy fuerte en mi corazón y sentí como si me lo arrancaran dentro y se hundiera entre mis vísceras. Pasé a un siguiente álbum ya sin miedo, solo con la intención de terminar y acelerar mi muerte más pronto. No puedo asegurar que fueran las imagen es de una sola fiesta pues él estaba ahí, en su casa en varias imagen es en las mismas circunstancias, nada raro para mi. Y es que ¿cuantas veces lo vi fumar droga diario? ¿Cuantas veces el único tema de conversación fue las pendejadas que suceden entre sus amigos estando drogados? ¿Cuantas veces el único tema de conversión sobre sus vacaciones fue que con sus amigos asistió a un antro y se puso hasta la madre y luego salió al otro día a otro y se puso hasta la madre y el fin de semana hasta la madre y luego en casa de fulana y hasta la madre y luego en la de zutano y hasta la madre? ¿Debía sorprenderme? La respuesta sería ridícula si dijera que sí. ¿Que sucedía entonces en mi?
Terminamos hace solo semanas, por estos días apenas se cumplirán dos meses apenas y durante este tiempo he tratado de sacarme de la mente que pudiéramos regresar. Ese era el trato, cuando acordamos que no podríamos seguir en contacto y sería lo mejor terminar en definitiva y, que según él, eventualmente estaremos juntos, todos eso días había tratado de no pensar ya en nuestra relación, dejar todo en buenos términos, guardar lo mejor de lo mejor de nuestros recuerdos juntos y reencontrarnos en un futuro. Entonces todo esto termino de arrancarme el sentimiento, vista mi relación desde lejos observe sin el enamoramiento mi realidad, él es un drogadicto que tiene una preferencia por el desmadre por encima de su propia salud y de su relación de pareja. Por meses batallamos con un problema simple de salud que minó nuestra relación, para cuando él, tras yo obligarlo a hacerse los análisis y asistir al médico, reanudamos nuestra vida sexual de forma hueca, sin pasión y con una fractura en la relación que yo ya no pude tolerar. En cambió durante ese tiempo que estuvo enfermo y que nuestra relación se cuarteaba, como él mismo decía, iba a seguir adelante con su vida y una piedra en el riñón no iba a dejar de hacer las cosas que habitualmente hacía. Por supuesto, cada fiesta, cada ocasión de juntarse a fumar mota en compañía, solo ya lo hacía, no era obstáculo, solo aplazaba el mejorara su salud. Él y yo tuvimos muchos problemas por eso, por que siempre aplazaba las cosas para recuperarse y siempre eran aplazamientos que tenían algo que ver con alguna fiesta o que tuviera que ver con ponerse hasta la madre. Al final, claro el culpable de nuestra ruptura fui yo, por que no pude más, por que reclamaba que no tuviéramos sexo por que el estaba enfermo para hacerlo pero no estaba lo suficiente enfermo para drogarse, por que no era para tanto la piedra para hacerse los análisis e ir al médico y ya lo haría la siguiente semana "te lo prometo" a no ser que hubiera algún Rave y entonces puede esperar otra semana más.
Incluso me sorprendí cuando tras una semana de haber roto nos vimos de nuevo para hablar en persona. Yo quería regresar con él, intentarlo de nuevo y entre los dos mejorar las cosas, quizá no ser novios tan de inmediato pero arreglar la situación de nuestra relación para que pudiéramos regresar en un lapso corto pero HACIENDO LAS COSAS BIEN ENTRE LOS DOS.
Él dijo que no. que quería tiempo, él cuando era quien no quería que termináramos. Que quería iniciar de cero y eso significaba que no nos viéramos ni habláramos ni estuviéramos en contacto pero en vista que yo quería seguirlo viendo nos podríamos ver una o dos veces y si seguíamos en contacto vía Messenger no hablaríamos diario e incluso algunas veces ni lo vería conectado. Por que él quería olvidarse de esas cosas malas, que yo hice, y que los últimos meses, fueron horribles supongo por mi culpa de insistir le y enojarme de su falta de criterio, y por que el se iría a Monterrey y no quería que yo sufriera lo que sufría cuando se fue a pasar navidad y no regreso hasta principios de febrero y en el mismo tiempo que nunca supe y el no sabía cuando regresaría. Por supuesto ahí también el culpable de extrañarlo era yo, por que el estaba allá y el que se desesperaba era yo. Claro, como yo un día no pude más y tras cancelarme tres veces la ocasión en la que nos sentaríamos a hablar y a planear bien como íbamos a arreglar nuestra fractura y todos nuestros problemas incluido la falta de pasión en nuestra intimidad, sencillamente me dice que saldría de nuevo con sus amigos esos que solo estaban con él para drogarse y ponerse hasta la madre.
¿Que debo pensar? no quería hacerlo. Y así muy cobardemente tomé la decisión de que ya nuestra relación se había terminado. Le escribí una carta, una más, en realidad la tercera, en una anterior le planteé el terminar y el no quiso y me prometió que las cosas cambiarían y serían diferente las cosas. Obviamente creí. En esta tercera carta ya no le di opción. Le explique todas esas cosas que ya le había explicado en persona, le renombre de nuevo lo mismo y asumí que era el fin de nuestra relación. Él creo que ese sábado ni se enteró, supongo se drogó y se puso hasta la madre y se enteró hasta el siguiente día que habíamos terminado cuando leyó mi carta y vio que el facebook decía que entre Borrego y Varcol han dejado de tener una relación. Fui cobarde, lo acepto, lo termine por mail por que en verdad ya no podía aguantar más, había intentado hacerlo y siempre creí en las promesas que me daba. A la semana, un sábado después de escribir mi carta nos vimos en persona para hablar. Me dijo que me quería, que quería estar conmigo que estaríamos juntos y varias cosas más. Luego me expulsó de su vida, quería tiempo para no guardarme rencor y se iría de vacaciones y para cuando él estuviera de regreso veríamos que sucedía con nuestras vidas.
¿Que debía hacer, esperarlo? Nunca he tenido miedo a cagarla, siempre espero no cagar demasiado las cosas y luego veo como arreglar las cosas y a afrontar las consecuencias de mis actos. Yo decidí terminar y si él no quería regresar conmigo lo afrontaba, pero decir que eventualmente era seguir encadenado, esperando algo que quizá llegue que quizá no llegue jamás. Él me miró a los ojos me dio un beso en los labios y me dijo: "tu no te preocupes, tu y yo estaremos juntos, te lo prometo" ¿Debía seguir creyendo? Par mi fue mejor lo definitivo, que en el momento en que nos despidiéramos se acaba sin ninguna ilusión nuestra relación, que no esperaría a Septiembre y que si conocía a alguien no me limitaría. Extrañamente él estaba de acuerdo. No sé, a mi me pareció contradictorio.
¿De verdad uno deja ir así como así lo que de verdad desea y quiere o solo fue una retorica?
Entonces al ver esas fotografías entendí con la cabeza ya fría todo. No esperaba que me llorara o que me hiciera caso y dejara de drogarse. Inocentemente esperaba que quizá mi sugerencia fuera importante en él y dejara poco a poco de fumar solo por aburrimiento. En cambio una oleada de asco subió por mi garganta, nunca había experimentado efectos físicos tras una impresión. Me llene de lágrimas y de nauseas. Me sentí tan débil y lastimado, herido. Me sentí un asco. ¿Era eso a lo único que podía aspirar en mi vida amorosa, a estar con un drogadicto cuyo único interés es drogarse y ponerse hasta la madre y tener a alguien a quien decirle te quiero y no arriesgar nada más? ¿Era yo tan poca cosa para esperar a alguien que no pretendía ningún compromiso más que con sus vicios? ¿Me sentía en verdad tan solo como para estar con alguien que lo mismo le daba si yo estaba como si no? Las fotografías me mostraban como se curaba en salud. Así como el decía que una piedra en el riñón no le iba a impedir seguir con su vida, pues estuviera o no estuviera yo en su vida no iba a impedir que continuara haciendo lo que literal mente en su vida: drogarse.
Quería gritar, lo hice en silencio escribiendo en facebook, es increíble como se encuentran nuevas formas de desahogarse. Y mientras mi misma amiga trataba de tranquilizarme sus palabras más que ayudarme me lastimaban más. "Estarás mejor, es alguien que no te merece, uno se enamora de quien lo conviene, el no supo apreciarte" y cosas típicas que uno dice en ese tipo de situación, lo sé por que es lo que yo también lo digo, y peor, son las cosas que ya las sé. Lo superaras. También lo sé. Encontraras a alguien que te valore. Eso también lo quiero creer. En cambio algo negro, como una mancha negra de tinta se expande en un vaso de agua transparente, me inundó una extraña ira y una terrible rabia.
¿Como había sido tan imbécil de no ver a mi alrededor? ¿Si sabía que tanto era necesaria la droga para él, por que esperaba lo contrario? Todo recuerdo bueno se nubló. El asco aumentó. Crudamente vi una realidad que no veía o no pretendía ver tras el velo del amor. Al ver esas imágenes recientes de el hasta la madre, me recordaba que no eran las únicas, acaso no la mayoría de las fotografías de su facebook, Myspace y etcétera iguales, fotos en las que había sido etiquetado fumado o riéndose como imbécil por que estaba hasta la madre. El día que nos conocimos lo más relevante que me dijo había sido que " en mi casa podrá no haber leche pero mariguana nunca faltara" Nuevamente regresó como un eco del pasado a mis oídos. Me sentí tan inocente, tan imbécil, el ser mas pendejo del universo. Tan ciego, tan engañado por si mismo. El castigo no era para con él, él qué, ¿se puede juzgar al drogadicto de su adicción? Qué creía yo, ¿que cambiaría? la verdad no, pero había un dejo de eso en mi interior, por muchos meses me justifique era joven que era cosa de la edad.
Verlo drogado en las imágenes me daban asco, yo mismo me di asco de ver mi realidad. Me sentí un estorbo en su vida si lo que deseaba era drogarse hasta morirse, ¿fue por eso que siempre no quiso que regresáramos?
Mi amiga seguía tratando de tranquilizarme entonces trató de cambiar de táctica: "yo le pregunté" me dijo ella "por que te enfermaste tan feo y el me dijo pues no sé todo empezó de repente pero como no si te das el pason de tu vida" Gran error, eso me demostró todo. El pason de su vida. Lo admito, lo pensé Por que no se quedo en ese pason. Terminé violento herido como un perro, decepcionado y agresivo. Quería que se muriera. Nunca en toda mi vida me atreví a desearle la muerte a nadie, nunca a ninguna persona que fuera mi ex le dese algo malo, de todos guardo un bello recuerdo y me quede con lo mejor. Siempre fui la persona que saca y ve el lado más positivo de las cosas. Ver esas imágenes que no eran nada nuevas para mí sacó lo peor. Efectivamente él saco lo más bello y lo hermoso de mi, me hiso sentir feliz y a la vez estaba matando todas esas cosas buenas en mi mente. Me siento derrotado, incluso ahora mientras escribo esto y que mi dolor se ha ido diluyendo. Pienso en esas cosas buenas, en los buenos recuerdos y están manchados por el efecto de sus drogas. Se me revuelve el estomago y siento nauseas de nuevo. Mi lado oscuro se extiende como una extraña sombra. En verdad que nunca he sentido odio por nadie y ahora no puedo evitarlo. Trato de asumir mi responsabilidad en esto. Que yo fui quien se deslumbró, vi cosas buenas en quien no las tenía, y eso lo hice yo no él y sin embargo...
Y sin embargo la única esperanza fue la mía. Una oleada de asco me llega de nuevo y un dolor en mi pecho me muestra que donde había un buen recuerdo se queda un agujero negro que lo devora todo.
Ahora no quiero nada de lo que algún día me dio. Quiero destrozarlo todo con mis manos, desgarrar cada cosa con mis puños. Quiero verlo para golpearlo hasta sacar la dolorosa decepción. Que mi dolor se funda con su sangre y se sequen mis recuerdos junto con mis lágrimas.
Ame a quien no se lo merecía y lo peor fue darme cuenta de ello. Tengo roto el corazón y el orgullo, un hastío hacia a mí por amar a quien no lo merecía.
Esas cosas que todo mundo dice cuando es el momento preciso me lastiman por que me muestran una realidad y es duro afrontarla.
Siempre me considere una persona tranquila, un hombre de paz y de razón y ahora lidio con mi lado oscuro y vengativo.
Que lista es la vida de no ponerle frente a mí en este momento, que desgracia a la vez.
No sé por que estoy escribiendo esto si por meses he evitado hacerlo sobre mi ruptura. De alguna forma es mi forma pacifista de sacar la mierda de mi interior.
Ya no quiero estar enfermo de un drogadicto en mi corazón. Quiero solo estar bien para mí.
Aun pese a todo no me arrepiento de todo esto, por que sin querer me hace más duro y más recio en mis ideas. Espero ya no tener bajar a la mierda por nadie.







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